Abro tu tienda por dentro y te digo por dónde se va el dinero.
No es una auditoría de esas de cuarenta páginas que nadie lee.
Es una persona con quince años de oficio mirando tu tienda como la miraría si fuera suya, y diciéndote en voz alta lo que ve.
Qué miro
Tu margen de verdad. Producto a producto, después de restar lo que te cuesta traer al cliente que lo compra. Casi ninguna tienda de tu tamaño tiene este número. Y casi todas descubren que hay un producto estrella que en realidad da pérdidas.
Por dónde se cae la gente. Desde el móvil, que es por donde entran de verdad. Ficha, carrito y las tres pantallas del checkout donde aparecen los portes que nadie esperaba.
De qué dependes. Qué porcentaje entra por un solo canal y qué pasa exactamente el día que ese canal deje de funcionar.
Tu base de datos dormida. Cuánto te está facturando y cuánto debería estarte facturando.
Y si vendes fuera —o quieres—, qué te va a costar de verdad. Que no es lo que te ha dicho el que te quiere vender la traducción.
Qué recibes
Un documento con lo que he encontrado, ordenado por lo que más dinero mueve.
Y noventa minutos conmigo para que me preguntes lo que quieras y te expliques.
No te doy un plan de doce meses. Te doy una lista de cosas por las que se te está yendo el dinero, ordenadas, y te digo cuáles puedes arreglar tú sin pagarme nada más.
La mayoría las puedes hacer tú. Esa es la idea.
Cuánto y cuándo
1.200 €. Diez días desde que me das los accesos.
Llevo tres proyectos a la vez. Si están llenos, hay que esperar, y te lo diré el primer día en vez de aceptarte y desaparecer.
A quién no se la hago
A tiendas que empiezan. Si facturas menos de un millón, esto no te sale a cuenta y te lo voy a decir antes de cobrarte.
A quien ya sabe lo que quiere que le diga. Si me contratas para que le dé la razón a algo que ya has decidido, vas a perder el dinero y yo el tiempo.